Bosque de los Duendes

  

Antiguamente en Horcón, a quien vivía en los bosques, alejado de sus playas paradisíacas, alejado del mundanal ruido del ser humano, le llamaban ermitaño. De eso, hace 60 años o más, cuando los bosques aun no estaban habitados. Se cuenta la historia de un abuelo de campo que se dedicaba a la agricultura, en un gran terreno donde la tranquilidad parecía ser la conexión con el espíritu. A él, le preguntaban si se aburría con tanta tranquilidad, y él respondía que no, que siempre lo visitaban sus pequeños amigos de coloridos trajes, llevándole incluso trufas, u otras veces le indicaban donde debía surcar el suelo para extraer agua.

               

Los aspectos más puros del alma, son los que permiten acceder al encuentro con seres especiales, ¡¡en todo sentido!!.

Actualmente, muchos niños salen a jugar entre los bosques y también dicen lo mismo que el abuelo antiguo. Dicen de pequeños seres de colores que cantan y juegan con ellos a correr entre los árboles, juegan a las escondidas y a veces les entregan trufas de colores. Claramente son duendes.

Una niña cierto día salió y la pilló la oscuridad del bosque. Desorientada comenzó a caminar hasta encontrarse con la mitad de un tronco, al cual le salía un resplandor desde su centro. Ella se acercó y vio que una pequeña esfera se elevó y le iluminó el camino hasta salir del bosque. En ese caso se trata de una hada.

También el bosque de los Duendes nos sirvió de placenta que fermentó relaciones entre jóvenes. Esos años en que no habia maldad alguna, eses años en que hacíamos las fogatas al medio de la soledad absoluta, entre árboles y garrafas, cigarritos, la guitarra entonando canciones de los Enanitos verdes, Silvio Rodríguez, Spineta o los Fabulosos Cadillac, al unísono de cuarenta, o cincuenta voces casi afinadas, al tiempo del Coñac Napoleón, no el verdadero. El adulterado, el que arrojábamos al fuego desde nuestras bocas y encendía, haciéndonos sentir que éramos una especie de dragón en extinción, ese que mezclábamos con Fanta y sabía al elixir más encantador. Entonces comenzábamos a ver pequeños seres sombríos y espectros que deambulaban traspasando los umbrales de la realidad. De allí que se reafirmó el nombre al mítico bosque. Efectos del Alcohol , podría ser, pero todos viendo lo mismo, difícil

Lo importante de estas maravillas, es que solo las personas con el espíritu puro, pueden tener acceso a lo mágico. A una magia blanca llena de vida y de seres que iluminan y acompañan en la soledad, protegiendo y guiando, en el anonimato más silencioso y des interesado.

Por la parte histórica, se sabe que a Horcón llegaron vikingos, piratas y todo tipo de marinos en busca de fortunas, trayendo con ellos los más variados seres mitológicos de origen nórdico europeo, griego, etc. Dragones de mar, con cuellos de tres metros de largo y un metro de diámetro. Sirenas. De las mismas que sedujeron a Ulises, por medio de la hipnosis de sus cantos telepáticos. Ulises, se amarró al mástil de su barca, con el fin de no lanzarse al agua al igual que su tripulación, en la espectacular Odisea. Y Duendes, de los que se dice que al final de un arco iris, resguardan un cántaro lleno de Oro, ya que ellos trabajan las piedras preciosas para extraer sus minerales.

Quizá si acá en Horcón alto, encontráramos un cántaro al final de un arco iris, estaría lleno de cobre. O cobre sulfatado, verde, lleno de artesanías y lámparas bellas, anillos con piedras de cuarzo, aros de plata, trufas de sabores increíbles, y por supuesto, duendes y hadas revoloteando por los luminosos y fantásticos parajes de éste bosques de los Duendes.

 

Propiedad ubicada al costado de la comunica castillo Velasco es una propiedad completamente plana con pinos y Eucaliptos, tiene factibilidad de de luz y agua del pueblo, tiene 2 entradas una al costado del restaurante los duendes y la otra por el costado de la comunidad castillo Velasco al lado de la playa cau-cau, en la parte norte se encuentra un bosque de eucaliptos con renovales Valor del Predio es de 250 millones de pesos