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Tratado de límites. 1866

Los problemas limítrofes con Bolivia se originan en el escaso interés puesto por los gobiernos de Chile en la ocupación del territorio norte como consecuencia de sus problemas de política interior, los cuales como ya se ha dicho comenzaban desde el paralelo 21º 27´.

Andrés Santa Cruz, presidente de Bolivia, en 1829, ocupa la caleta de Cobija declarándola  puerto franco ante la inacción del gobierno chileno queda tácitamente como territorio Boliviano. Al estabilizarse la situación política en Chile el gobierno de se preocupa de la soberanía y envía a expertos a recorrer la costa atacameña. Como consecuencia de esta se decreta, 13 de octubre de 1842, que las guaneras al sur de mejillones son de propiedad chilena y que ningún barco podría cargar este producto sin el consentimiento de las autoridades nacionales, además se faculta al presidente para gravar las exportaciones de guabo. Esta situación originó el reclamo por parte del gobierno boliviano solicitando la revocación de la citada ley aduciendo la soberanía de su país hasta el río Salado argumentado que este se encontraba en los 26º, luego se rectifico esta nota estableciendo que el mencionado río se encontraba en los 25º. Esta situación se mantuvo con incidentes menores hasta que el 10 de agosto de 1866 se firma en Santiago  un tratado, mediante él cual se fija como línea divisoria el paralelo 24 y se establecía que se repartirían por la mitad entre ambos países los impuestos provenientes de la exportación de guano descubierto y por descubrir entre los paralelos 23 y 24. Pronto surgieron divergencias sobre la aplicación del tratado lo que  hizo surgir fuertes tensiones entre ambos países, en 1874 se firma un nuevo tratado de límites en el que se estipula que: se mantienen el límite en el paralelo 24, Chile renuncia a sus derechos soberanos al norte de esta línea y en compensación Bolivia se compromete a, por un lapso de 25 años,  que las personas  industrias y capitales chilenos situados en la zona cedida por Chile al norte del paralelo 24, no quedarán sujetos a más contribuciones, de cualquier clase que sean, que a las que al presente existen.

Sin embargo este tratado tampoco fue cumplido por Bolivia cuando en 1878 Hilarión Daza decreta el gravamen de diez centavos por quintal de salitre exportado por la Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta, empresa que estaba compuesta por capitales chilenos, y que no pagó dicho impuesto ante lo cual el gobierno boliviano ordenó su remate. El día señalado para él rematé desembarcan efectivos del ejercito chileno en Antofagasta lo que implica el inicio de la Guerra del Pacífico

Tras la derrota en el conflicto sostenido con Chile, (Guerra del Pacífico) Bolivia firmó, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua, en el que se declaraban suspendidas las hostilidades y sujetaba a régimen a la jurisdicción chilena los territorios comprendidos entre el paralelo 23 y la desembocadura del río Loa.

Finalmente tras largas negociaciones en 1904 se firmo el tratado de paz entre Chile y Bolivia en donde se ratifican los limites estipulados en el pacto de tregua de 1884, a cambio este último recibió compensaciones económicas  y facilidades en el tránsito comercial por territorio chileno

 

 

Tratado de límites entre la República de Chile y la de Bolivia

10 de Agosto de 1866

José Joaquín Pérez, Presidente de la República de Chile.

Por cuanto entre la República de Chile y la República de Bolivia se negoció, concluyó y firmó un tratado de límites el día diez de agosto del presente año por medio de plenipotenciarios competentemente autorizados al efecto, y por cuanto se ha levantado y firmado con fecha veinticinco del mismo mes una acta adicional al tratada referido, los cuales tratado y ac­ta adicional son, a la letra, como sigue:

La República de Chile y la República de Bolivia, deseosas de poner un termino amigable y recíproca­mente satisfactorio a la antigua cuestión pendiente entre ellas sobre la fijación de sus respectivos limites territoriales en el desierto de Atacama y sobre la ex­plotación de los depósitos de guano existentes en el literal del mismo desierto, y decididas a consolidar por este medio la buena inteligencia, la fraternal amistad y los vínculos de alianza intima que las ligan mutuamente, han determinado renunciar a una parte de los derechos territoriales que cada una de ellas, fundada en buenos títulos, cree poseer, y han acorda­do celebrar un tratado que zanje definitiva e irrevo­cablemente la mencionada cuestión.

Al efecto han nombrado sus respectivos plenipotenciarios, a saber: S. E. el Presidente de la Repú­blica de Chile al señor don Álvaro Covarrubias, Minis­tro de Estado en el Departamento de Relaciones Ex­teriores de la misma Republica, y

S. E. el Presidente de la República de Bolivia al señor don Juan Ramón Muñoz Cabrera, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile.

Los cuales plenipotenciarios, después de haber canjeado mutuamente sus plenos poderes, y encon­trándolos en buena y debida forma, han acordado y estipulado los artículos siguientes, a saber:

Artículo 1º. La línea de demarcación de los límites entre Chile y Bolivia en el desierto de Atacama, será en adelante el paralelo 21 de latitud meridional desde el litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile, de suer­te que Chile por el sur y Bolivia por el norte tendrán la posesión y dominio de los territorios que se extien­den hasta el mencionado paralelo 24, pudiendo ejer­cer en ellos todos los actos de jurisdicción y soberanía correspondientes al señor del suelo.

La fijación exacta de la línea de demarcación entre los dos países se hará por una comisión de personas idóneas i peritas, la mitad de cuyos miembros será nombrada por cada una de las Altas Partes contra­tantes.

Fijada la línea divisoria, se marcará, en el terreno por medio de señales visibles y permanentes, las cua­les serán costeadas a prorrata por los gobiernos de Chile y de Bolivia.

Artículo 2º. No obstante la división territorial estipulada en el artículo anterior, la República de Chile y la Repúbli­ca de Bolivia se repartirán por mitad los productos provenientes de la explotación de los depósitos de guano descubiertos en Mejillones y de los demos de­pósitos del mismo abono que se descubrieren en el territorio comprendido entre los grados 23 y 25 de latitud meridional, como también los derechos de exportación que se perciban sobre los minerales extraí­dos del mismo espacio de territorio que acaba de designarse.

Artículo 3º. La República de Bolivia se obliga a habilitar la bahía y puerto de Mejillones, estableciendo en aquel punto una aduana con el número de empleados que exija el desarrollo de la industria y del comercio. Esta aduana será la única oficina fiscal que pueda percibir los productos del guano y los derechos de exportación de metales de que trata el artículo precedente.

El gobierno de Chile podrá nombrar uno o más empleados fiscales que, investidos de un perfecto de­recho de vigilancia, intervengan en las cuentas de las entradas de la referida aduana de Mejillones y perci­ban de la misma oficina, directamente y por trimestres, o de la manera que se estipulare por ambos Estados, la parte de beneficios correspondiente a Chile a que se refiere el citado artículo 2º.

La misma facultad tendrá el gobierno de Bolivia siempre que el de Chile, para la recaudación y per­cepción de los productos de que habla el artículo an­terior, estableciere alguna oficina fiscal en el territo­rio comprendido entre los grados 24 y 25.

Artículo 4º. Serán libres de todo derecho de exportación los productos del territorio comprendido entre los grados 24 y 25 de latitud meridional que se extraigan por el puerto de Mejillones.

Serán libres de todo derecho de importación los productos naturales de Chile que se introduzcan por el puerto de Mejillones.

Artículo 5º. El sistema de explotación o venta del guano, y los derechos de exportación sobre los minerales de que trata el artículo 2º de este pacto, serán determinados de común acuerdo por las Altas Partes contratantes, ya por medio de convenciones especiales, o en la forma que estimaren más conveniente y expedita.

Artículo 6º. Las Repúblicas contratantes se obligan a no enaje­nar sus derechos a la posesión o dominio del territorio que se dividen entre sí por el presente tratado, a fa­vor de otro estado, sociedad o individuo particular.

En el caso de desear alguna de ellas hacer tal ena­jenación, el comprador no podrá ser sino la otra parte contratante.

Artículo 7º. En atención a los perjuicios que la cuestión de límites entre Chile y Bolivia ha irrogado, según es notorio, a los individuos que, asociados, fueron los primeros en explotar seriamente las guaneras de Mejillones, y cuyos trabajos de explotación fueron suspendidos por disposición de las autoridades de Chile en 17 de febrero de 1863, las Altas Partes contratan­tes se comprometen a dar, por equidad, a los expre­sados individuos una indemnización de ochenta mil pesos, pagadera con el diez por ciento de los produc­tos líquidos de la aduana de Mejillones.

Artículo 8º. El presente tratado será ratificado y sus ratificacio­nes canjeadas en la ciudad de La Paz o en la de San­tiago, dentro del término de cuarenta días o antes si fuere posible.

En testimonio de lo cual, los infrascritos Plenipo­tenciarios de la República de Chile y de la República de Bolivia, han firmado el presente tratado y puésto­le sus respectivos sellos, en Santiago, a diez días del mes de agosto del año de Nuestro Señor 1866.

Álvaro Covarrubias.- Juan R. Muñoz Cabrera.


Acta Adicional al Tratado de Límites entre Chile y Bolivia de 10 de agosto de 1866

Habiéndose previsto que el plazo de cuarenta días fijado en el artículo 8º del Tratado de límites entre Chile y Bolivia firmado en Santiago el 10 del presen­te mes para el canje de las ratificaciones del misino tratado puede llegar a ser insuficiente, los infrascri­tos Plenipotenciarios de Chile y de Bolivia han con­venido en ampliar el plazo mencionado hasta el término de cuatro meses contados desde el día en que se firmó el tratado referido.

En fe de lo cual han levantado la presente acta, que deberá agregarse al tratado de limites, y la han fir­mado y sellado con sus respectivos sellos en Santiago, a 25 días del mes de agosto de 1866.

Álvaro Covarrubias.- Juan B. Muñoz Cabrera.


Y por cuanto el tratado y acta preinsertos han sido ratificados por mí, previa la aprobación del Congreso Nacional, y las respectivas ratificaciones se han can­jeado en Santiago con fecha 9 del presente mes, en­tre don Federico Errázuriz, Ministro de Estado en los Departamentos de Guerra y Marina, encargado accidentalmente del de Relaciones Exteriores, y el señor don Juan Ramón Muñoz Cabrera, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia; por tanto, en virtud de la facultad que me confiere la Constitución Política del Estado, dispongo que el tratado preinserto se cumpla y lleve a efecto en todas sus partes como ley de la República.

Dado en la sala de mí despacho, en Santiago, a tre­ce días del mes de diciembre del año de Nuestro Señor mil ochocientos sesenta y seis.

José Joaquín Pérez.- Federico Errázuriz.

 

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información

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