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Las Grandes Corrientes Superficiales

 

Los sistemas de corrientes oceánicas superficiales coinciden con bastante exactitud con el patrón general de los vientos de gran escala, situación que podemos comprobar al observar un cuadro general de los vientos medios planetarios, y compararlos con las corrientes oceánicas.

Los grandes sistemas de corrientes oceánicas superficiales, se denominan giros, debido a su forma relativamente circular. En el hemisferio norte estos sistemas tienden a moverse en la dirección de las manecillas del reloj (movimiento ciclónico), en tanto que en el hemisferio sur lo hacen en dirección contraria (movimiento anticiclónico). En general, las corrientes oceánicas se encuentran limitadas por los continentes, el cinturón latitudinal ecuatorial y los mares polares. En el caso de los giros sub tropicales, centrados en tomo a los 30°5 y 30oN en cada hemisferio, las corrientes marginales o limítrofes (occidentales y orientales) junto a las ecuatoriales, constituyen la base para la formación de los grandes sistemas de corrientes oceánicas, aso- ciadas a los vientos alisios del sureste y noreste de los hemisferios sur y norte respectivamente.

Los sistemas de corrientes de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico son similares. En las latitudes ecuatoriales cada océano tiene anchas corrientes superficiales que se mueven hacia el oriente a ambos lados del ecuador. La que está ubicada al norte del ecuador es la Corriente Norecuatorial y la del lado sur Corriente Sudecuatorial. Estas corrientes de flujo hacia occidente están, por lo general, separadas por una relativamente angosta corriente que fluye hacia el oriente denominada Contra-corriente Ecuatorial. Las dos corrientes dirigidas hacia occidente son desviadas hacia el norte y el sur, respectivamente, excepto en algunas partes del océano Índico. Cuando estas corrientes topan con los continentes se dividen en corrientes marginales, las cuales fluyen en dirección norte y sur. Las corrientes de los márgenes occidentales de los océanos son las más poderosas, en relación a las mayores velocidades, y profundidad que logran alcanzar (hasta 1.000 metros aproximadamente), creando por consiguiente una aguda división entre la circulación del océano abierto y las de las aguas costeras, en este sentido son notables la Corriente del Golfo en el Atlántico Norte y la del Kuro-shivo en el Pacífico Norte. Debido a la rapidez de sus flujos, las corrientes marginales o limítrofes occidentales no adquieren características de las condiciones climáticas locales, por lo que su contribución al transporte global de calor, desde los trópicos hacia los polos, es de gran importancia en la redistribución en gran escala del calor. Las corrientes limítrofes occidentales del hemisferio sur, no son tan notables en cuanto a altas velocidades, entre ellas están entre ellas la corriente de Brasil y la del este de Australia, para los océanos Atlántico Sur y Pacífico Sur, respectivamente.

Las corrientes marginales orientales tienden a ser más anchas y más difusas Estas corrientes. Relativamente someras y lentas (pueden alcanzar hasta 200 metros de profundidad aproximadamente) se mueven hacia el ecuador, transformándose en las corrientes Norecuatorial y sudecuatorial. Así, para el Pacífico Sur tenemos la corriente de Humboldt (vease también Corriente del Niño) o también conocida como corriente Chile-Perú, mientras que en el Pacífico Norte. La corriente marginal oriental se conoce bajo el nombre de Corriente de California; En el Atlántico Norte está la de Canarias, en tanto que En el Atlántico Sur está la Corriente de Benguela.

En el Sur, los giros del Atlántico Sur, del Pacífico Sur y del océano Indico están limitados por la corriente de Deriva de los Vientos del Oeste. Estos vientos son los más importante del hemisferio sur, pues producen un movimiento continuo de aguas superficiales alrededor de la Antártica y hacia el Oriente. Aliado sur de los vientos del Oeste, y al norte de los mares de Weddell y de Ross, existen dos sistemas de giros sureños. En el hemisferio norte no hay contraparte para este viento de deriva, debido a que los continentes impiden la existencia de una circulación continua, de nivel superficial alrededor del globo. Los mares polares del norte están rodeados de masas de tierra que los restringen y permiten un contacto limitado con los océanos de las latitudes medias.

Los dos sistemas de corrientes importantes que rodean al continente antártico y que dominan el patrón superficial de circulación en los mares del Sur, son la corriente Costera Occidental Antártica y la Circumpolar Antartica (la cual incluye a la de la Deriva de los Vientos del Oeste). La primera se mueve hacia occidente, algunas veces discontinua, derivando cerca del continente, y es guiada por los vientos dominantes del este y sureste. La corriente Circumpolar Antártica, de grandes dimensiones, es llevada de oeste a este alrededor del continente por los vientos que soplan en esa dirección, entre las latitudes 40°5 y 60°5, ejerciendo sus efectos hasta profundidades bastante mayores que las corrientes de las latitudes inferiores. Puede llegar incluso hasta el fondo del océano en varias regiones. Los movimientos opuestos de ambas corrientes, originan una zona de divergencia (flujo horizontal de agua en distintas direcciones a partir de una zona común) denominada Divergencia Antártica". Esta se caracteriza por marcados cambios de temperatura en el aire y agua, hecho que se asocia al ascenso de aguas desde profundidades intermedias, las que aportan sustancias conocidas como nutrientes, a las capas superficiales y subsuperficiales, y que sirven de alimento para el primer eslabón de la cadena de la vida en el mar, el fitoplancton.

A diferencia de los océanos Pacífico y Atlántico, en donde las corrientes asociadas a los giros sub tropicales son permanentes, en el océano Indico, éstas tienen un marcado carácter estacional, de acuerdo al patrón de vientos presente. De noviembre a marzo, los vientos soplan desde el noreste, patrón conocido como Corriente del Monzón del Noreste, mientras que desde mayo a septiembre la dirección de los vientos es del suroeste, dando lugar a los monzones del Suroeste. Este notable revertimiento de los vientos, se debe a la presencia de la gran masa continental en el lado norte de la línea ecuatorial. Así, estos vientos dan origen a las corrientes marginales occidentales en el lado sureste de África: corriente de Agulhas, durante el monzón del noreste, y corriente de Somalia, asociada al monzón del suroeste. Ambas son corrientes estrechas, pero de importantes velocidades, especialmente la de Somalia que alcanza una rapidez de 200 cm/s. Además, junto con el monzón del noreste se observa también un revertimiento en la corriente Norecuatorial del Indico, y en la Contracorriente Sudecuatorial. Sin embargo, con el cambio de dirección de los vientos de mayo a noviembre, esta última no es tan evidente, y la corriente Norecuatorial cambia de sentido hacia el este, pasando a llamarse corriente del Monzón Suroeste.

 

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