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Formas de la Tierra
Formas de la Tierra

Según la forma de producirse la erupción, se distingue cuatro tipos principales de erupciones volcánicas:

 

Tipo Hawaiano, en el que las lavas son de tipo básico (basaltos olivínicos), muy fluidas. Las erupciones se caracterizan por una importante explosión inicial, en la que se abre un cráter de grandes dimensiones. Seguidamente el magma desgaseado rellena este cráter, formando un lago de lava que se desborda progresivamente en importantes coladas de basalto. Debido a la fluidez de los

materiales apenas se forma el cono volcánico, sino que el aspecto general que adquiere una región afectada por tal tipo de actividad volcánica es el de importantes plataformas de lava, surcadas por inmensos cráteres que contienen lagos de lava líquida e incandescente. La erupción de Laki (Islandia) en 1873 y las de las islas Hawaii son los ejemplos más característicos de este tipo de erupciones.

 

, cuyo nombre deriva del volcán Strómboli, se caracteriza por un tipo de lavas basálticas menos fluidas que las del tipo hawaiano. La erupción se caracteriza por explosiones muy regulares y seguidas, a veces varias por hora, que arrojan cenizas, gravas y bombas a poca distancia del cráter. Estos materiales forman un cono de derrubios, muy regular, pero de poca consistencia. En general la efusión de la lava se produce a través de fisuras en la base y laderas del cono, como la Sciara del Fuoco del volcán Strómboli. Esta lava es aún suficientemente fluida para formar importantes coladas. Varios volcanes de las islas Canarias, los de la región volcánica de Olot y algunos de los Chaine de Puys en el macizo Central francés responden a este tipo de actividad. También la última erupción del Etna en 1971 fue de este tipo.
 

Tipo Vulcaniano. Se trata de erupciones que afectan a magmas fonoliticos y traquíticos, muy poco fluidos. Este tipo de lavas solidifican con gran rapidez, formando importantes tapones en la chimenea. Las explosiones son discontinuas y menos frecuentes, pero de gran violencia. Arrojan al aire gran cantidad de materiales piroclásticos que al caer pueden cubrir grandes áreas. La explosión del volcán Krakatoa, en 1883, fue oída en Australia, a unos 4900 km de distancia; los materiales fueron arrojados a 80 km de altura y las cenizas se mantuvieron durante varios meses en el aire.
 

 

Tipo Peleano. Es el que afecta a las lavas más viscosas, muy ácidas, de tipo riolitico. Las lavas son tan viscosas que, al ser empujadas por los gases, forman agujas de extrusión que pueden tener varios centenares de metros de altitud. Al derrumbarse estas agujas los gases contenidos en la lava se desprenden, arrastrando consigo cenizas incandescentes. El conjunto forma una nube de gran densidad (nube ardiente) que desciende por las laderas del volcán a velocidades de varios cientos de kilómetros por hora, arrasando todo lo que halla a su paso. En 1902 la montaña Pelada, en la Martinica, registró una erupción de este tipo, en la que se formó una aguja de 350 m de altura. Al derrumbarse, provocó una nube ardiente que destruyó y abrasó la ciudad de San Pedro con sus 29 000 habitantes.

Un último tipo de actividad volcánica corresponde a las erupciones submarinas, en las que la erupción va acompañada de inmensas columnas de vapor de agua, proyectadas a cientos de metros de altura. Una de las más significativas erupciones de este tipo fue la que el 14 de noviembre de 1963 originó la nueva isla de Surtsey, al sur de Islandia.

 

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