El imperio Maurya abarcó la mayor parte del subcontinente indio desde finales del siglo IV aC hasta principios del siglo II aC. Chandragupta Maurya, el fundador de la dinastía, tomó el control de la dinastía Nanda que había gobernado Magadha (el sur del moderno Bihar, en el norte de la India) desde su capital en Pataliputra (el moderno Patna). Según la tradición literaria india, Chandragupta Maurya se convirtió en soberano con la ayuda de Kautilya (o Canakya), un ministro brahmán considerado tradicionalmente el autor del Arthasastra, un manual sánscrito de gobierno. Se han conservado relatos contemporáneos de la vida política, social, económica y religiosa en el norte de India durante el período Maurya gracias a las crónicas fragmentarias de Megástenes, un embajador Seléucida. Cuando Chandragupta Maurya renunció al control de Bindusara hacia el 297-8 aC, su dominio alcanzaba desde el valle del Ganges-Yamuna hasta las fronteras noroccidentales del subcontinente indio. Bindusara extendío después las fronteras del imperio Maurya hasta la península del Deccan en el sur de la India, antes de morir en el año 272 aC.

El imperio Maurya llegó a su cénit durante el reinado de Asoka (que reinó entre ca. 268-232 aC). Se han encontrado inscripciones de Asoka en monumentos de piedra en el noroeste de Pakistán y el este de Afganistán, el oeste de la India (Gujarat y Maharashtra), el sur de la India (Karnataka y Andhra Pradesh), y el este de la India (Orissa), demostrando una red de control administrativo que se extendía desde Pataliputra. Estas inscripciones estaban escritas en varios dialectos vernáculos del prácrito, y son los ejemplos más antiguos de escritura en brahmi y kharosthi. Traducciones bilingües al griego y al arameo en Kandahar e inscripciones arameas en el este de Afganistán ilustran la importancia de promulgar su mensaje a las gentes de las zonas fronterizas en sus propias lenguas. Las series mayores y menores de edictos sobre roca, inscripciones en pilares de piedra arenisca pulida, e inscripciones en las cuevas dan constancia de las proclamaciones públicas sobre las políticas morales y administrativas de Asoka, declaraciones a la comunidad budista (sangha), y donaciones a los Ajivikas (otra comunidad heterodoxa que recibió el patrocinio Maurya). La conquista de Kalinga (el moderno Orissa) en año ocho de su reinado provocó que Asoka expresara su remordimiento en el treceavo edicto mayor sobre roca. En este edicto, proclama a sus descendientes y súbditos que ellos deberían “considerar la conquista del Dharma como la verdadera conquista." Asoka implora a la gente y a los ministros de su reino que vivan y gobiernen según los principios del Dharma, que en su opinión incluye los ideales de no violencia, tolerancia religiosa, y respeto por los padres, maestros y mayores.

A pesar de que las políticas del Dharma esbozadas en las inscripciones de Asoka no se corresponden son precisión con las doctrinas budistas, Asoka se proclamó un ardiente patrón laico del Budismo que visitó personalmente muchos lugares de peregrinaje relacionados con hechos de la vida del Buda histórico. Los textos budistas proporcionan muchas ilustraciones del papel de Asoka dando donaciones a la Sangha, redistribuyendo reliquias de Buda y convocando el tercer concilio budista en Pataliputra. Con el apoyo de Asoka, los misioneros budistas (según los textos pali, estos incluían a su hijo Mahinda y su hija Samghamitta) expandieron la red de instituciones monásticas budistas por todo el imperio Maurya y Sri Lanka, Cachemira y el valle de Swat. Los restos arqueológicos de stupas y monasterios establecidos durante el periodo Maurya muestran que los centros budistas en estas regiones funcionaron como bases para la transmisión del Budismo hacia el Sureste asiático y Asia Central.

La sucesión de soberanos Maurya después de Asoka no es segura, ya que las genealogías de los textos que nos han llegado difieren. Según el Divyavadana, un texto budista sánscrito, el sucesor inmediato de Asoka, Kunala, no gobernó; sino que fue su hijo Samprati (conocido en la literatura jainí como su gran patrón) quien se convirtió en emperador Maurya. El último soberano Maurya según las fuentes puránicas fue Brihadratha, que fue derrocado hacia el 185 aC por Pusyamitra, el fundador de la dinastía Shunga. Aunque cincuenta años después de la muerte de Asoka el imperio Maurya se había desintegrado, su legado se preserva en sus numerosas inscripciones (que son indispensables para comprender la historia antigua de la India), se menciona en numerosas tradiciones literarias (incluyendo la sánscrita, las fuentes clásicas occidentales y los textos budistas tibetanos y chinos), y en las tradiciones artísticas Maurya, a las que se debe el león principal del pilar de Asoka en Sarnath, que es ahora el sello oficial del gobierno de la India.


 

 

La India de los Maurya