Inicio
Antiguo Régimen
  Estructura Social
Causas
  Políticas
  Económicas
  Intelectuales
Etapas de la Revolución
Estados  Generales
Asamblea Constituyente
Asamblea Legislativa
Convención Nacional
El Directorio
El Consulado
Consecuencias
Biografías
Voltaire
Montesquieu
Diderot
D'Alambert
Luís XVI
Maria Antonieta
Emmanuel Joseph Sieyès
Conde de Mirabeau
Georges Jacques Danton
Jean-Paul Marat
Maximiliano Robespierre
Ideales
Ilustración
Absolutismo
 
 
 
 

Revolución Francesa
Revolución Francesa
 

Asamblea Constituyente


Debido a estos acontecimientos, la autoridad real estaba cada vez más disminuida. En un último esfuerzo, Luis XVI despidió al ministro Necker, pero el día 14 de julio una multitud reunida en la plaza del palacio real, e incitada por Camilo Desmoulins, decidió tomar la Bastilla, fortaleza considerada como símbolo del absolutismo monárquico.
La toma de la Bastilla no tuvo ninguna importancia en sí, pero los revolucionarios la consideraron una gran victoria contra el poder monárquico. Por su parte, el rey no tomó ninguna medida de represión y hasta aprobó los actos revolucionarios al confirmar a Baylli como alcalde de París y a La Fayette como jefe de la guardia nacional.
La Revolución de París fue seguida por movimientos provinciales que generaron agitación en los municipios, creando una anarquía espontánea. De este modo, el poder legal y el de hecho pasaron a manos de la burguesía, la que capitalizó este acontecimiento.
En las zonas rurales los campesinos también se rebelaron contra el Antiguo Régimen y el movimiento revolucionario se fortaleció en todo el país. La situación general favoreció los cambios y reformas propiciados por la Asamblea Constituyente, que para poner fin a los desórdenes producidos en toda Francia como producto de la supervivencia de los derechos feudales y de los privilegios nobiliarios, resolvió suprimir completa mente estos derechos. En efecto, el 4 de agosto de 1789 decretó la abolición de los privilegios feudales la proclamación de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, el 5 de agosto de 1789. Días más tarde era aprobada en la Asamblea (28 de agosto) la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, a semejanza de la Declaración de los Estados Unidos de Norteamérica. Los principios en ella recogidos -soberanía nacional, libertad, igualdad- constituyeron la base de la Constitución francesa, el principio de igualdad natural entre los hombres quedó como fruto imperecedero de la Revolución Francesa.
Como el rey no promulgó la Declaración de Derechos y la situación era cada vez más crítica, el pueblo parisino se amotinó y marchó sobre Versalles. Luis XVI accedió a trasladarse a París e instalar la sede del Gobierno en el Palacio de las Tullerías, que quedaba vigilado por la Guardia Nacional. En el intertanto, las provincias francesas, con el fin de hacer triunfar la revolución, se habían agrupado en pequeñas federaciones y resolvieron hacer una concentración para celebrar el primer aniversario de la toma de la Bastilla. Dicha concentración se realizó en el Campo de Marte, y, ante la multitud, el rey, la Asamblea y la Guardia Nacional juraron fidelidad a la nueva Constitución.
Una semana después, el 22 de julio de 1790, la Asamblea decretó la llamada Constitución Civil del Clero. En esta Constitución se estableció que el clero ya no formaría un orden dentro de la sociedad francesa y que se nacionalizarían los bienes de la Iglesia. Además, sus artículos señalaban que los eclesiásticos tendrían sueldo del Estado, que se suprimían los conventos y el clero regular, que se reducía el número de los obispos y que éstos y los curas párrocos se elegirían por votación ciudadana y sin intervención del Papa.
Desde luego, la Santa Sede rechazó estas reformas y se produjo la ruptura entre la Iglesia y el Estado francés. Entonces, el Estado obligó a los eclesiásticos a jurar la Constitución, pero sólo una minoría, los llamados constitucionalistas, lo hizo; en cambio, los refractarios se negaron a ello y siguieron fieles al papado.

Al año siguiente, el 20 de junio, Luis XVI, quien prácticamente había perdido toda autoridad, pretendió huir al extranjero con toda su familia, pero fue descubierto y apresado en Varennes y conducido luego a las Tullerías; poco después se le trasladaba a la prisión de Temple y quedaba suspendido de sus funciones de gobierno. Con la proclamación de la Constitución de 1791, la Asamblea Constituyente puso fin a sus labores y se procedió, de acuerdo a lo dispuesto por la Carta Fundamental, a la elección de una nueva asamblea.
 

    

Minisitos Mediática

Minisitos Mediática
Minisitos Mediática
Minisitos Mediática
Minisitos Mediática
Minisitos Mediática
Minisitos Mediática
Minisitos Mediática

Minisitos Mediática

Minisitos Mediática
Minisitos Mediática