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Minisitios Medíateca
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Singular descubridor español  fue, sin duda, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, quien, después de una azarosa existencia terminó su vida como monje en la ciudad de Sevilla.

Cabeza de Vaca nació en Extremadura hacia 1490. Era nieto de Pedro de Vera, conquistador de la isla de Gran Canaria. De sus años de juventud sólo se conocen los datos que reveló en su libro Naufragios, donde narró los pormenores de su participación en la fracasada expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida, iniciada en 1527 en Sanlúcar de Barrameda. La aventura duró ocho años y llevó a un grupo de españoles a recorrer casi íntegramente la costa sur de los posteriores Estados Unidos, desde la bahía de Tampa, en Florida, hasta el río Bravo. Tras la muerte de Narváez, la diezmada expedición recorrió Texas, cruzó el río Bravo y entró en lo que posteriormente seria territorio mexicano. Desde allí, Cabeza de Vaca marchó a la ciudad de México, para luego regresar a España.

Las penalidades del anterior viaje no escarmentaron a Alvarr Núñez, el cual firmó, el 18 de marzo de 1540, unas capitulaciones por las que el emperador Carlos V lo enviaba como adelantado a la región poco conocida del río de la Plata. El contrato otorgaba un generoso diezmo a Cabeza de Vaca sobre todo lo que allí encontrara.

Al río de la Plata se había enviado con anterioridad a Pedro de Mendoza, pero se ignoraba si vivía aún. Los títulos otorgados a Alvar Núñez dependían además de que hubiera muerto o no Juan de Ayolas, lugarteniente de Mendoza. La expedición zarpó de Cádiz en 1540.

En marzo de 1541, los españoles desembarcaron en la isla de Santa Catalina, en Brasil, donde tuvieron noticias sobre las penurias que sufrían los pobladores de Buenos Aires, sobre la muerte de Ayolas en combate con los indios y sobre la fundación de la ciudad de Asunción.

Cabeza de Vaca decidió entonces ayudar a las dos ciudades mencionadas. En su marcha hacia Asunción descubrió las grandes cataratas del Iguazú. Asentado en la ciudad, reorganizó su gobierno y promovió una expedición a la sierra de la Plata, en la región de Potosí. La empresa resultó un fracaso, pero sirvió para alimentar las leyendas sobre las amazonas y Eldorado. Cuando regresó Cabeza de Vaca a Asunción en 1544, estalló un motín en contra de su política defensora del indio. Fue enviado a España y desterrado a Orán, pero Felipe II lo absolvió y acabó nombrándolo presidente del tribunal supremo de Sevilla. Alvar Núñez tomó después los hábitos y llegó a ser prior de un convento. Murió en Sevilla hacia 1560. 

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.