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ÍNDICE

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Trento, Concilio
Valla, Lorenzo
Vives, Juan Luis
Zuinglio, Ulrico
 
 
Renacimiento
Renacimiento

CONCILIO DE TRENTO

 

 

 

La finalidad del concilio de Trento, reunión ecuménica de indiscutible importancia tanto en el ámbito político como en el replanteamiento de las premisas teológicas de la Iglesia Católica, se orientó preeminentemente hacia la consolidación de los principios de la fe ante el ataque que suponía la reciente reforma protestante.

El concilio de Trento fue el decimonoveno concilio ecuménico de la Iglesia Católica y se desarrolló en tres fases principales entre los años 1545 y 1563. La reunión de dignidades eclesiásticas cerró un período de desconcierto de los fieles y de notables irregularidades en la gestión temporal de la iglesia, e inició una etapa de claridad doctrinal y de disciplina y centralización que culminaría más tarde en el concilio Vaticano I.

Antecedentes

El siglo XIV había sido una época de decadencia para la iglesia. La estancia de los papas en Aviñón y el cisma de occidente habían socavado grandemente la autoridad pontificia. El quinto concilio de Letrán, celebrado entre 1512 y 1517, no promovió reforma alguna y en el mismo año de su clausura proclamó Martín Lutero en Wittenberg las 95 tesis que dieron origen a la reforma protestante. Mientras, los papas del Renacimiento se habían rodeado de una corte secularizada en la que predominaban el nepotismo y la política.
 
La urgencia de la reforma se manifestaba con brotes sucesivos en Inglaterra, en los Países Bajos, en Alemania y en Suiza. En tal contexto, el papa Clemente VII (cuyo pontificado se prolongaría de 1523 a 1534) se mostró temeroso tanto de las turbulencias de los anteriores concilios como de las presiones políticas del emperador Carlos V (I de España).
 
Su sucesor, Paulo III (1534-1549) hubo de realizar tres convocatorias hasta lograr reunir el concilio: la primera, en 1536, estableció la asamblea en Mantua y, posteriormente, en Vicenza, la segunda en 1542, y la definitiva para el 15 de marzo de 1545 en Trento. Sin embargo, el concilio no pudo abrirse hasta el 13 de diciembre con la asistencia de 34 padres conciliares.

Desarrollo del concilio
 
 En contraste con las dificultades políticas, la preparación teológica de las sesiones se desarrolló de forma profunda y eficiente. En la primera etapa del concilio, que se prolongaría hasta 1549, se fijaron las fuentes de la revelación -las Sagradas Escrituras y la tradición- y se estableció el canon de los textos bíblicos; se definió asimismo la doctrina sobre el pecado original y se trató el problema de la justificación por la gracia de Dios.

En la segunda etapa (1551-1552) bajo Julio III, celebrada también en Trento, se trató de la eucaristía -se adoptó definitivamente el término transubstanciación-, de la confesión oral y del sacramento del orden. El concilio hubo de disolverse una vez más por vicisitudes político-militares y el siguiente papa, Paulo IV (1555-1559), no quiso reanudarlo por considerarlo demasiado condescendiente y diplomático, e inició personalmente una drástica reforma de la disciplina en la iglesia.

Fue Pío IV (1559-1565) quien reanudó el concilio en su tercera y última fase. En este período, junto a nuevas disposiciones doctrinales como los decretos sobre la comunión, la misa, el matrimonio o el índice de libros prohibidos, se acentuaron las divergencias entre las tendencias papales, más rígidas, y las posiciones de aquellos obispos que apoyaban al imperio germánico o a los intereses franceses y españoles. Disuelto el concilio en 1563, las disposiciones generales que en él se establecieron fueron recopiladas en un sumario conocido como Profesión de la fe tridentina.

  

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.