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ENRIQUE VIII DE INGLATERRA

 

 

 

Célebre por sus seis matrimonios, el rey Enrique VIII provocó la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica al divorciarse de Catalina de Aragón, su primera esposa.

Enrique VIII nació en Greenwich, cerca de Londres, el 28 de junio de 1491. Hijo de Enrique VII de Inglaterra, en 1502 se convirtió en heredero del trono a causa de la muerte de Arturo, el príncipe primogénito. Proclamado rey en 1509, ese mismo año casó con Catalina de Aragón, viuda de su hermano e hija de los Reyes Católicos.

En la primera etapa de su reinado, la atención de su gobierno, dirigido por Thomas Wolsey, se centró en la política exterior. A causa de su matrimonio, mantuvo la alianza con España y se enfrentó a los franceses, a quienes venció en 1513 en Guinegatte. No obstante, después de la batalla de Pavía, en 1525, se acercó a Francia para evitar la hegemonía española.

A medida que transcurrían los años, la principal preocupación de Enrique VIII llegó a ser la falta de descendencia masculina, pues Catalina de Aragón sólo le había dado una hija, María. Ello, unido a sus amores con Ana Bolena, lo llevó a solicitar al papa Clemente VII en 1527 la anulación de su matrimonio. Catalina era tía del emperador Carlos V (I de España), y el pontífice, que había sido presionado por éste tras el saqueo de Roma de 1527, negó el divorcio al monarca inglés. Siguieron varios años de indecisión, en los que Enrique VIII intentó solucionar el problema sin provocar un conflicto con el papado. Por fin, en 1532, el rey tomó la histórica resolución de romper con Roma, a pesar de haber mantenido hasta entonces una postura contraria a la Reforma luterana. En enero de 1533, libre ya de impedimentos, casó con Ana Bolena y, al año siguiente, el Parlamento aprobó el Estatuto de Supremacía, que convertía a Enrique VIII en jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra o anglicana.  Con Thomas Cromwell como nuevo hombre fuerte, tras la caída de Wolsey, que no supo solucionar el conflicto con Roma, Enrique VIII intentó afianzar su autoridad. Persiguió a las familias que podían oponérsele e hizo ejecutar, entre otros, a Tomás Moro, antiguo amigo suyo y uno de los más brillantes humanistas de la época, que se había negado a reconocer la supremacía religiosa del monarca.

Como jefe de la Iglesia de Inglaterra, el rey ordenó, por problemas financieros, la confiscación de abundantes bienes eclesiásticos, los cuales fueron adquiridos por nobles y burgueses. También acrecentó el monarca su poder al acabar con los últimos restos del feudalismo, ejercer un mayor control sobre el Parlamento y anexionarse los territorios de Irlanda y País de Gales.

Enrique VIII llegó a ser famoso, sobre todo, por sus numerosos matrimonios. Su segunda esposa, Ana Bolena, le dio una hija, la futura Isabel I, pero tampoco le proporcionó heredero varón. Jane Seymour sucedió a Ana Bolena, que había sido acusada de adulterio y ejecutada en 1537, y murió al dar a luz a un hijo, Eduardo. Posteriormente, Enrique contrajo matrimonio con Ana de Cleves, Catherine Howard, que acabó en el patíbulo, y Catherine Parr.
 
A fines de su reinado emprendió nuevas empresas bélicas, para lo cual creó una flota que convirtió a Inglaterra en una gran potencia naval. Reanudó los combates con Francia y derrotó a los escoceses en Solway Moss, en 1542, aunque no logró someter el reino de Escocia a su corona. Por otra parte, las tensiones religiosas se agudizaron y se manifestó una profunda crisis socioeconómica. Enrique VIII falleció el 28 de enero de 1547 en Londres y ocupó entonces el trono Eduardo VI, que todavía era un niño

 

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.