ENRIQUE EL NAVEGANTE

Bajo los auspicios de Enrique el Navegante los conocimientos y técnicas de navegación adquirieron en Portugal un enorme desarrollo. Los viajes que patrocinó el príncipe lusitano a lo largo de las costas occidentales africanas marcaron el inicio de la gran era de los descubrimientos geográficos europeos.

El infante Enrique, tercer hijo del rey Juan I de Portugal, nació el 4 de marzo de 1394 en Oporto. Al igual que sus hermanos mayores, Duarte y Pedro, recibió una sólida formación política, militar y literaria y, en 1415, se distinguió en la conquista de la ciudad marroquí de Ceuta, de la que luego fue gobernador. A su regreso a Portugal fue nombrado duque de Viseu y señor de Covilhã y fundó en Sagres, en el extremo sudoccidental del país, una escuela naval y unas atarazanas, adonde acudieron destacados navegantes y cartógrafos de toda Europa. Desde allí promovió numerosas expediciones dirigidas hacia las costas occidentales de África con objetivos evangelizadores y comerciales.

En un principio, los viajes no fueron más allá de las costas marroquíes y del reconocimiento de Madeira y las Azores, pero, en 1434, Gil Eanes llegó a doblar el cabo Bojador, que había sido el límite de las exploraciones portuguesas en la edad media.

Tras un paréntesis ocasionado por la desastrosa expedición a Tánger de 1437 y la posterior muerte de su hermano, el rey Duarte, Enrique volvió a organizar expediciones desde Sagres. En 1443, Tristão Vaz Teixeira alcanzó el cabo Blanco y, tres años después, llegó a la desembocadura del río Gambia. En la década de 1450, Enrique se mostró más interesado por desarrollar el comercio en las regiones exploradas que por hacer nuevos descubrimientos. El último viaje importante organizado por el príncipe llevó al descubrimiento de las islas de Cabo Verde en 1456. Enrique el Navegante falleció en Vila do Infante, cerca de Sagres, el 13 de noviembre de 1460.


 Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.