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HERNÁN CORTÉS

 

El extraordinario talento militar de Hernán Cortés, movido por una poderosa ambición y una tenaz determinación, hizo posible la conquista de México y su anexión a la corona española.
 
Hernán Cortés nació en Medellín, Extremadura, España, en el año 1485, en el seno de una familia hidalga, pero no acaudalada. A los catorce años fue enviado a la Universidad de Salamanca a estudiar leyes, pero su deseo de aventuras lo hizo abandonar esta ciudad dos años más tarde. En 1501, un accidente sufrido en Sevilla le impidió embarcar para América. Se alistó, poco después, en las fuerzas del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, para la campaña de Italia, pero debido a una enfermedad hubo de permanecer todavía en la península durante algún tiempo. Finalmente, en la primavera de 1504, partió hacia la isla de La Española.

Durante los primeros seis años de su estancia en América, Cortés intentó enriquecerse y crearse una buena reputación. Se ganó la confianza del gobernador Diego Velásquez, que lo nombró notario, y al que, en 1511, acompañó en su expedición colonizadora a Cuba. En esta isla se le otorgó un repartimiento (concesión de tierras y de esclavos indios) y fue nombrado alcalde de Santiago de Baracoa. Su talento, su gran atractivo personal v sus notorias dotes de mando le atrajeron la enemistad de Diego Velásquez, quien lo sometió a un cautiverio del que escapó en dos ocasiones. Finalmente, el casamiento de Cortés con una cuñada de Velásquez, doña Catalina Juárez Pacheco, puso fin a las rencillas entre ambos.

Cuando en 1518 se proyectó una nueva expedición a México, en vista del fracaso de la de Juan de Grijalva, Velásquez encomendó a Cortés la dirección de la empresa. La orden se anuló poco después, pero Cortés consiguió partir en noviembre de 1518, con 11 barcos, 110 marineros y 508 soldados, además de un reducido número de piezas de artillería y de caballos.

Arribó Cortés a las costas de Yucatán el 18 de febrero de 1519. En Tabasco libró su primera batalla, en la que resultó victorioso. Los indígenas locales ofrecieron a Cortés ricos presentes y varias indias, entre las que se encontraba la célebre Malinche, o doña Marina, que posteriormente ayudaría al conquistador como intérprete, guía y consejera. Más adelante fundó la ciudad de Villarrica de la Vera Cruz (posterior Veracruz), en la que se hizo reconocer como capitán y máximo representante de la corona española, desligándose así de la autoridad del gobernador de Cuba, Diego Velásquez.

Hernán Cortés tuvo noticia de la existencia del poderoso imperio azteca, al que estaban sometidos todos los territorios de México, y decidió marchar sobre su capital, Tenochtitlan (posterior ciudad de México). Ante los conatos de rebelión de los expedicionarios leales a Velásquez, Cortés hizo quemar los navíos para evitar la posible huida y forzar a sus tropas a continuar la conquista.

El emperador Moctezuma recibió pacíficamente a Cortés en Tenochtitlan, en noviembre de 1519, convencido al parecer de que los españoles eran dioses. Sin embargo, poco después Cortés lo hizo prisionero, enterado de la existencia de intrigas contra ellos, lo que creó en la ciudad una tensa situación. Meses más tarde, en abril de 1520, al saber Cortés que una fuerza al mando de Pánfilo de Narváez había desembarcado en México para hacer respetar los derechos del gobernador de Cuba, salió a hacerle frente, tras dejar una pequeña guarnición en la ciudad. En un ataque por sorpresa hizo prisionero a Narváez y atrajo hacia su causa a la mayor parte de los soldados de éste.

De nuevo en Tenochtitlan, Cortés hubo de enfrentarse a una rebelión de los aztecas. Muerto Moctezuma a manos de 106 propios aztecas, el conquistador decidió abandonar la ciudad. Al ser descubiertos los españoles en su retirada, en la llamada "noche triste", ocurrida el 30 de junio de 1520, los indígenas emprendieron un feroz ataque contra ellos. Días más tarde, sin embargo, y a pesar de las numerosas bajas sufridas, Cortés derrotó al ejército azteca en el valle de Otumba. En la primavera de 1521, después de recibir refuerzos, puso sitio a Tenochtitlan y, el 13 de agosto de 1521, después de un asedio de cuatro meses, conquistó definitivamente la ciudad, lo que significó el fin del imperio azteca.
 
Tras recibir en 1522 el nombramiento de capitán general y gobernador de las tierras por él conquistadas, a las que se llamó Nueva España, Cortés emprendió nuevas expediciones que incorporaron al imperio español los territorios de Honduras y Guatemala. A pesar de su enorme fama, fue objeto de una campaña de ataques y difamaciones promovida fundamentalmente por el Consejo de Indias, cuyos miembros, celosos de su poder y de su éxito, lo acusaron de cometer crueldades, de haberse apoderado de grandes riquezas y de provocar una situación de desorden y confusión en la Nueva España.

En las cinco históricas cartas que Cortés mandó al emperador Carlos V (I de España), el capitán defendió su comportamiento y se quejó de "sus rivales y enemigos que han oscurecido los ojos de su majestad". Finalmente, bajo la acusación de haber envenenado a Luís Ponce de León, enviado para investigar su actuación política y administrativa, Cortés fue desposeído de sus títulos y obligado a regresar a España en 1528. Fue, sin embargo, recibido con grandes honores por Carlos V, que lo nombró marqués de Oaxaca y lo confirmó en el cargo de capitán general, aunque no en el de gobernador.

A su regreso a la Nueva España en 1530, encontró la región en un estado caótico, y fue objeto de nuevas acusaciones. Establecido en Cuernavaca, realizó expediciones por la costa del Pacífico y descubrió las de la Baja California en 1536.

Considerándose injustamente relegado por el recién nombrado virrey de la Nueva España, Cortés regresó a España en 1540 para tratar de recibir apoyo del emperador, quien, sin embargo, lo acogió con frialdad. En su intento de granjearse de nuevo su favor llegó a participar en una infructuosa expedición a Argel, donde luchó con gran valor. No obstante, vivió el resto de su vida pobre. Hernán Cortés murió en Castilleja de la Cuesta cerca de Sevilla, el 2 de diciembre de 1547.

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.