Búsqueda personalizada

ÍNDICE

Alejandro VI
Alighieri, Dante
Boccaccio, Giovanni
Brunelleschi, Filippo
Bruno, Giordano
Cabeza de Vaca, Alvar Nuñez
Carlos V
Castiglione, Baltasar
Clemente VII
Colon , Cristobal
Contrarreforma
Copérnico, Nicolás
Cortés, Hernan
Des Pres, Josquin
Dias, Bartolomé
Elcano, Juan Sebastian
Enrique el Navegante
Calvino, Juan
Enrique  VIII
Escorial, el
Fernando II el Católico
Ficino, Marsilio
Galileo
Gutemberg, Johannes
Humanismo
Imprenta
Inquisición
Inquisición
Compañía de Jesús
Knox, John
Lutero, Martín
Magallanes, Fernando
Manierismo
Masaccio
Mediccis
Giovanni Pico de la Mirandola
Moro, Tomas
Pablo III
Palestrina
Paz de Augsburgo
Petrarca
Pizarro, Francisco
Reforma
Renacimiento
Rotterdam, Erasmo de
San Carlos Borromeo
San Felipe Neri
San Ignacio de loyola
San Juan de la Cruz
Santa Teresa de Jesús
Savonarola
Sforza
Trento, Concilio
Valla, Lorenzo
Vives, Juan Luis
Zuinglio, Ulrico
 
 
Renacimiento
Renacimiento

 Isabel I la Católica
(1451-1504)

 

INDICE:
           Unión dinástica
           Política internacional

Reina de Castilla (1474-1504) durante cuyo reinado se produjo el descubrimiento europeo del continente americano. Era hija de Juan II y de su segunda mujer Isabel de Portugal. En 1469 se casó con Fernando II de Aragón y a la muerte de su hermano Enrique IV de Trastámara, entabló una guerra con su sobrina Juana la Beltraneja por la sucesión al trono castellano.

Unión dinástica

 Su triunfo en dicho conflicto sucesorio coincidió con la unión dinástica de Aragón y su reino. Isabel y Fernando inauguraron en España el Estado moderno. Con ellos terminó la empresa medieval de la Reconquista, se inició el camino hacia la unidad territorial –que se consumaría con Felipe– y surgió la monarquía autoritaria con una nueva organización interna. Su objetivo político de sanear las instituciones existentes y de crear otras que pudieran servir a su autoridad, se inició con la reorganización legal de las Cortes de Toledo, continuada con la recopilación de las ordenanzas Reales de Castilla (realizada por Alonso Díaz de Montalvo) y con la inserción de letrados en el gobierno como grupo adicto al poder de la monarquía: ellos formarán parte del Consejo Real y de los nuevos consejos, serán alcaldes y oidores de las chancillerías y audiencias, y corregidores de las ciudades. La nobleza, que acató el triunfo de la guerra de Sucesión, fue también su colaboradora en el nuevo régimen, viendo consolidado su dominio económico y social y generalizada legalmente la institución del mayorazgo. En un momento de calma internacional, los reyes decidieron terminar con el último bastión musulmán en Europa occidental mediante la conquista del reino Nazarí de Granada (1481-1492), al que repoblaron con más de 35.000 castellanos.

Aunque la obra de Fernando e Isabel es prácticamente inseparable, fueron decisiones preferentemente de Isabel el empeño de conseguir la unidad religiosa mediante el establecimiento de la nueva Inquisición (1478), dirigida en principio contra los conversos que judaizaban en Andalucía y extendida después por todo el reino, la expulsión de los judíos (1492), medida complementaria de la anterior, que les obligaba mediante decreto a convertirse o emigrar, y la conversión de otras minorías religiosas como los moriscos de Granada, a los que trató de atraer mediante la tolerancia y las predicaciones de fray Hernando de Talavera y, al no conseguirlo, impuso los métodos más severos del cardenal Cisneros, provocando rebeliones de 1499 a 1501, seguidas de conversiones en masa al catolicismo. La selección de buenos obispos y la reforma del clero contribuyeron también a reforzar este intento de unidad religiosa.

Voluntad de la reina fue mantener una amistad cada vez más estrecha con Portugal, mediando ella personal y directamente en sus relaciones y en los matrimonios de su hija Isabel con don Alfonso de Portugal y, a la muerte de éste, con don Manuel el Afortunado, así como la de su otra hija, María de Aragón, con don Manuel cuando éste enviudó. Gran empeño puso igualmente en la expansión ultramarina en el Atlántico, que iniciada con Canarias, culminaría con el descubrimiento de América (1492). Aunque después de las primeras empresas colombinas, ni ella ni su marido, que siguieron protegiendo a Cristóbal Colón, se volcaron en la empresa, Isabel marcó su impronta por el empeño de que se cristianizara a los indígenas y que no fueran esclavizados según las normas jurídicas vigentes.

Política internacional

En política internacional, aceptó las directrices de Fernando, heredadas de Aragón. La tradicional amistad con Francia fue sustituida por el acercamiento al Sacro Imperio y a Inglaterra, con los que se concertaron los enlaces matrimoniales de sus hijos Juan, Juana y Catalina. Con tropas y dinero castellanos Fernando pudo hostilizar a Bretaña (1488-1490), defender el Rosellón y la Cerdaña devueltos por Carlos VIII de Francia y llevara cabo la conquista de Nápoles (1494-1504). Fruto de esta política mediterránea sería el título de Reyes Católicos que les concedió en 1496 el papa Alejandro VI.

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.