Búsqueda personalizada

ÍNDICE

Alejandro VI
Alighieri, Dante
Boccaccio, Giovanni
Brunelleschi, Filippo
Bruno, Giordano
Cabeza de Vaca, Alvar Nuñez
Carlos V
Castiglione, Baltasar
Clemente VII
Colon , Cristobal
Contrarreforma
Copérnico, Nicolás
Cortés, Hernan
Des Pres, Josquin
Dias, Bartolomé
Elcano, Juan Sebastian
Enrique el Navegante
Calvino, Juan
Enrique  VIII
Escorial, el
Fernando II el Católico
Ficino, Marsilio
Galileo
Gutemberg, Johannes
Humanismo
Imprenta
Inquisición
Inquisición
Compañía de Jesús
Knox, John
Lutero, Martín
Magallanes, Fernando
Manierismo
Masaccio
Mediccis
Giovanni Pico de la Mirandola
Moro, Tomas
Pablo III
Palestrina
Paz de Augsburgo
Petrarca
Pizarro, Francisco
Reforma
Renacimiento
Rotterdam, Erasmo de
San Carlos Borromeo
San Felipe Neri
San Ignacio de loyola
San Juan de la Cruz
Santa Teresa de Jesús
Savonarola
Sforza
Trento, Concilio
Valla, Lorenzo
Vives, Juan Luis
Zuinglio, Ulrico
 

 

Martín Lutero


(1483-1546), teólogo y reformador religioso alemán que inició la Reforma protestante. Figura crucial de la historia moderna europea, cuya gran influencia se extendió más allá de la religión a la política, la economía, la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios de la cultura.  

Infancia y juventud

Nació en Eisleben el 10 de noviembre de 1483, descendiente de campesinos, hecho en el que siempre insistió. Su padre, Hans Lutero, trabajó en las minas de cobre de Mansfeld. Recibió una sólida educación en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach. En 1501, a los 17 años, ingresó en la universidad de Erfurt, donde se licenció en 1502 y se doctoró en 1505. Después quiso estudiar Derecho, como su padre deseaba, pero en el verano de 1505 abandonó de pronto sus estudios, vendió sus libros e ingresó en el monasterio de los agustinos de Erfurt, decisión que sorprendió a sus amigos y consternó a sus padres. Más tarde lo explicó recordando que por entonces tuvo varios encuentros con la muerte que le hicieron sentir la fugacidad de la vida. En el monasterio cumplió las reglas impuestas para el noviciado pero no encontró la paz de Dios que esperaba. En el otoño de 1506 profesó como monje y un año después se ordenó sacerdote.

Con el propósito de estudiar teología para ocupar una cátedra en una de las muchas universidades alemanas regidas por los monjes, su amigo y consejero Johann von Saupitz, vicario general de los agustinos, le asignó en 1508 un curso introductorio de filosofía moral en la nueva universidad de Wittenberg (fundada en 1502). En 1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt, donde impartió clases y estudió (1509-1511). En noviembre de 1510 visitó Roma en representación de siete monasterios agustinos y cumplió los deberes religiosos acostumbrados para un visitante piadoso, pero la mundanidad del clero romano lo indignó. Al poco tiempo de reanudar sus deberes en Erfurt, lo enviaron a Wittenberg para estudiar el doctorado de teología. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de teología bíblica que conservó hasta su muerte.

Lutero fue un predicador, profesor y administrador muy activo. Sus estudios del Nuevo Testamento para preparar sus clases lo llevaron a creer que los cristianos se salvan no por sus propios esfuerzos o méritos sino por el don de la gracia de Dios, que ellos aceptan por la fe. Aunque los eruditos no se ponen de acuerdo en cuanto a la fecha exacta y el lugar de la experiencia, el acontecimiento, crucial en la vida de Lutero, lo hizo enfrentarse contra algunos de los principios fundamentales de la Iglesia católica.  

Comienzos de la Reforma



El 31 de octubre de 1517 Lutero se convirtió en una figura pública y controvertida al exponer en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg sus 95 tesis o proposiciones escritas en latín contra la venta de indulgencias (remisión de los castigos temporales de los pecados mediante un pago de dinero) para la gran obra de los papas Julio II y León X: la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Se cree que Lutero clavó estas tesis en el pórtico de la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg, pero algunos eruditos han cuestionado la historia. Al margen de cómo se hicieron públicas sus proposiciones, causaron un gran revuelo y fueron traducidas de inmediato al alemán, logrando una amplísima difusión. Lutero defendió con energía sus opiniones en debates universitarios públicos en Wittenberg y en otras ciudades provocando una investigación por parte de la Iglesia romana que terminó con la condena que hizo el papa León X (15 de junio de 1520) de sus enseñanzas y su excomunión en enero de 1521. En abril de 1521 fue convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms y se le pidió que se retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se negó asegurando que para hacerlo tendrían que convencerlo con las Escrituras y la razón y que no es conveniente ir contra la conciencia. Su famosa declaración: "Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa", quizá no sea más que una leyenda. El emperador condenó a Lutero, pero el elector Federico el Sabio lo recluyó en su castillo (Wartburg), donde Lutero emprendió su traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán, una contribución fundamental al desarrollo de la lengua alemana. Los desórdenes provocados en Wittenberg por sus seguidores más extremistas lo obligaron a volver a la ciudad en marzo de 1521, y allí restableció la paz con una serie de sermones.  

La guerra de los campesinos

Lutero continuó enseñando y escribiendo en Wittenberg pero pronto se vio envuelto en las disputas que rodearon la guerra de los campesinos (1524-1526). Los líderes de la revuelta y sobre todo Tomás Munzer (fundador de la secta de los anabaptistas) justificaron sus demandas basándose de forma errónea en los escritos de Lutero y aunque éste apoyó muchas de sus aspiraciones políticas, consideró falsos sus argumentos teológicos. Cuando los campesinos recurrieron a la violencia, los denunció y apoyó los esfuerzos de los príncipes por restablecer el orden. Luego repudió la dureza y la política vengativa adoptada por los nobles y su actitud hacia la guerra lo hizo perder muchos amigos y seguidores. En medio de la controversia se casó (1525) con Catalina de Bora, una antigua monja. El matrimonio fue feliz y su mujer se convirtió en una colaboradora importante de su ajetreada vida. Después de articular su teología básica en sus primeros escritos –De la libertad cristiana (1519), A la nobleza cristiana de la nación alemana (1520), El cautiverio babilónico de la Iglesia (1520), De la esclavitud del arbitrio (1525)– publicó su libro más famoso, Pequeño catecismo (1529). Entre 1955 y 1976 se ha publicado la edición moderna de las obras de Lutero, que ocupa 54 volúmenes. Su Pequeño catecismo explica en un lenguaje sencillo y rico la teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas, los Diez Mandamientos, el Credo apostólico, el padrenuestro, el bautismo y la eucaristía. Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo por estar excomulgado, Lutero delegó la defensa de los reformadores, formulada en la Confesión de Augsburgo (1530), en su colega y amigo el humanista Felipe Melanchthon (Felipe Schwarzerd). En 1532 se publicó su traducción del original hebreo del Nuevo Testamento. Mientras tanto, su influencia se extendió por el norte y el este de Europa, y su prestigio contribuyó a que Wittenberg se convirtiera en un centro intelectual. Su defensa de la independencia de los gobernantes respecto a la supervisión eclesiástica le ganó el apoyo de muchos príncipes, aunque después se interpretó de manera contraria a su intención original.  

Ultimos años

En 1537 la salud de Lutero empezó a deteriorarse. Preocupado por el resurgimiento del papado y por lo que interpretó como un intento de los judíos de aprovechar la ventaja de la confusión entre los cristianos para reabrir la cuestión del mesianismo de Jesús, se sintió responsable de semejante estado de cosas y escribió una violenta invectiva contra los judíos y otra contra el papado y la facción radical de los reformadores, los anabaptistas. En invierno de 1546 le pidieron que mediase en un conflicto entre dos condes que gobernaban en Mansfeld, donde había nacido. Viejo y enfermo, acudió, resolvió el litigio y murió el 18 de febrero de 1546 en Eisleben.  

Teología

Lutero no fue un teólogo a la usanza clásica pero la sutilidad y complejidad de su obra, inspirada en su estudio riguroso del Nuevo Testamento y en el gran teólogo del siglo IV san Agustín de Hipona, ejerció una influencia muy importante.

Ley y Evangelio

Lutero sostuvo que Dios actúa sobre los seres humanos a través de la ley y de los Evangelios.

La ley representa las exigencias de Dios –como se expresa, por ejemplo, en los Diez Mandamientos y en los preceptos de Jesús en el Nuevo Testamento. Al margen de sus convicciones religiosas, todas las personas son conscientes de la ley y las tradiciones éticas de su cultura, aunque el pecado distorsiona su interpretación. Para Lutero, la ley cumple dos funciones. Permite a los seres humanos mantener cierto orden en su mundo, su comunidad y sus propias vidas a pesar del profundo alejamiento de Dios, del mundo, de sus semejantes y de sí mismos provocado por el pecado original que introdujo el mal radical. Además, la ley acerca a los seres humanos a Cristo por la necesidad del perdón de los pecados.

Dios también se relaciona con los seres humanos a través de los evangelios, donde se narra el sacrificio de su hijo para la salvación de la especie humana. Esta proclamación no exige más que su aceptación por parte de las personas. Lutero pensaba que la teología se equivocó al confundir la ley con el Evangelio y afirmó que los seres humanos sólo pueden aspirar a ser dignos del don incondicional de la gracia de Dios.

Pecado

Insistió en que los cristianos, desde que habitan este mundo, son pecadores y santos al mismo tiempo. Son santos en la medida en que creen en la gracia de Dios y no en sus propios actos. Sin embargo, el pecado es un aspecto permanente y omnipresente en la Iglesia igual que en el mundo, y un santo no es un emblema moral sino un pecador que acepta la gracia divina, de forma que desde el ciudadano más respetado al criminal empedernido todos necesitan el perdón de Dios.

Lo finito y lo infinito

Lutero pensaba que Dios se manifiesta ante los seres humanos a través de formas finitas y terrenales más que en su divinidad pura. Por ejemplo, se reveló a sí mismo en Jesucristo y se dirigió a nosotros hablando con las palabras humanas de los escritores del Nuevo Testamento, y su cuerpo y su sangre son recibidos por los creyentes (según la frase de Lutero) "en, con y bajo" el pan y el vino de la Sagrada Comunión. Para Lutero, que echó abajo la tradicional distinción entre ocupaciones sagradas y seculares, los seres humanos trabajan para sí mismos y para el mundo cualesquiera que sean sus ocupaciones (que llamó vocaciones) como madres, padres, gobernantes o súbditos, carniceros o panaderos; todos son instrumentos de Dios, que trabaja en el mundo a través de ellos.

Teología de la cruz

Lutero afirmó que la teología cristiana es la teología de la cruz más que la de la gloria. Los seres humanos no pueden percibir a Dios por medio de la filosofía o la ética. Deben dejar a Dios que sea Dios y verlo donde él quiere darse a conocer. Para Lutero, Dios revela su sabiduría en la insensatez de los sermones; su poder a través del sufrimiento y el significado secreto de la vida a través de la muerte de Cristo en la cruz

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.