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ÍNDICE

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Boccaccio, Giovanni
Brunelleschi, Filippo
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Cabeza de Vaca, Alvar Nuñez
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Renacimiento
Renacimiento

NICOLAS COPÉRNICO
 

 

Al desechar el sistema astronómico que concebía a la Tierra como centro del universo y colocar en ese lugar al Sol, Copérnico dio inicio a una revolución no sólo de la astronomía, sino de toda la ciencia.
 
 Nicolás Copérnico, romanización del nombre polaco Mikolaj Kopernik, nació en Torun, Polonia, el 19 de febrero de 1473, en el seno de la familia de un acaudalado mercader. A los 18 años ingresó en la Universidad de Cracovia, una de las más prestigiosas a la sazón por sus estudios de matemáticas como fundamento básico para la astronomía. A los 24 años se trasladó a Bolonia y posteriormente a Padua, ciudad en la que profundizó sus estudios matemáticos y trabó contacto con la lengua y la cultura de la Grecia clásica. En 1497 retornó a Polonia y aceptó el puesto de canónigo de la catedral de Frauenburg, lo cual le aseguraba vitaliciamente una posición acomodada. Sin embargo, sus deseos de aprender lo indujeron a regresar a Italia para integrarse en la pujante actividad cultural de la época. Estudió medicina y leyes en Padua, donde comenzó sus investigaciones astronómicas, que lo llevaron a dudar de la teoría geocéntrica, comúnmente aceptada entonces, según la cual la Tierra se hallaba en el centro del universo.

Copérnico ideó un nuevo sistema que contradecía el formulado por el astrónomo alejandrino del siglo II Claudio Tolomeo, apoyado por Aristóteles y aceptado por la iglesia, que se basaba en ciertas referencias bíblicas. La teoría geocéntrica de Tolomeo explicaba los movimientos celestes mediante complejos recorridos llamados epiciclos. Según tales desplazamientos, podía predecirse la situación de los astros, aunque resultaba sumamente compleja la coordinación de todos sus movimientos según una única explicación razonable. No obstante el hecho de que estas teorías fuesen las aceptadas por la iglesia a la que pertenecía, Copérnico consideró la conveniencia de hacer público su propio sistema, que otorgaba al Sol el lugar central. Optó finalmente por hacerlo de la forma más respetuosa posible hacia el orden establecido. De hecho, su razonamiento básico se asentaba sobre criterios teológicos. Así, Copérnico se preguntaba dónde mejor que en el centro del sistema solar podía el Creador haber situado la lámpara que nos iluminaba.

Sin embargo, su teoría se complicó innecesariamente al tratar de explicar en ella las irregularidades de los epiciclos tolemaicos, pues hasta que Johannes Kepler no demostró la elipticidad de las órbitas, y Galileo Galilei no aportó pruebas con sus observaciones telescópicas, el sistema copernicano no pudo ser precisado en su totalidad.

Las relaciones de Copérnico con la iglesia fueron muy distintas a las polémicas que mantuvo Galileo, pues en todas sus obras y escritos sobre la estructura del universo el autor juzgaba su propia hipótesis como un mero ejercicio geométrico, quizá con el deseo de evitar las acusaciones de herejía.

El compendio de sus teorías lo constituyó De revolutionibus orbium caelestium (Sobre las revoluciones de las órbitas celestes), obra terminada en 1530 pero cuya publicación no se inició hasta 1540, cuando el autor dio su consentimiento para darla a conocer. Según la tradición, el primer ejemplar impreso de su obra llegó a las manos de Copérnico el último día de su vida. Falleció el 24 de mayo de 1543 en Frauenburg.

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.

 
 

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Alejandro VI
Alighieri, Dante
Boccaccio, Giovanni
Brunelleschi, Filippo
Bruno, Giordano
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Colon , Cristobal
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Enrique el Navegante
Enrique  VIII
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Fernando II el Católico
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Galileo
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Isabel I
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