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PETRARCA, FRANCESCO

La figura de Petrarca constituyó un punto de inflexión decisivo en la historia de la literatura y el pensamiento occidentales. Como poeta, el Canzoniere y los Trionfi (Triunfos) inauguraron una nueva sensibilidad lírica que dominaría toda la poesía renacentista. Como estudioso y erudito, su redescubrimiento de los valores de la antigüedad grecorromana y su deseo de integrarlos en un cristianismo espiritualista e interiorizado lo llevó a rechazar el edificio especulativo de la escolástica medieval, y puso las bases sobre las que se asentaría el naciente humanismo.
 
Francesco Petrarca nació en Arezzo, Toscana, el 20 de julio de 1304. Su padre, un abogado que había sido expulsado de su Florencia natal por cuestiones políticas, se trasladó en 1312 a la corte papal de Aviñón, Provenza y Petrarca recibió su formación en las cercanas ciudades francesas de Carpentras y Montpellier. En 1320 regresó a Italia para finalizar sus estudios de derecho en la Universidad de Bolonia. Tras el fallecimiento de su padre en 1326, sin embargo, Petrarca regresó a Aviñón y decidió dedicarse al estudio y la literatura.

El 6 de abril de 1327 tuvo lugar un acontecimiento decisivo en la vida de Petrarca, pues en una iglesia de Aviñón vio por primera vez a Laura, la amada imposible a la que dedicaría sus Rime (Rimas), cuyo conjunto se conoce como Canzoniere (Cancionero). Nada se sabe acerca de ella, e incluso se ha aventurado que fuese una mera encarnación poética de del ideal de pureza y castidad amorosa, pero el propio poeta desmintió tal afirmación e insistió en su existencia real.

Durante los años siguientes Petrarca continuó establecido en Aviñón, dedicado fundamentalmente al estudio de los clásicos latinos, si bien realizó numerosos viajes por Europa. Durante este período debió escribir parte de sus Epistolae metricae, conjunto de 66 cartas latinas en verso, y algunas de sus Rime, pero la cronología de las obras de Petrarca resulta siempre aventurada debido a que el autor sometió sus escritos a continuas revisiones. Momento decisivo en la evolución de su pensamiento fue también la lectura en 1333 de las Confesiones de san Agustín, que despertaron en él la convicción de que existía un nexo entre la cultura clásica y la doctrina cristiana, y que el renacimiento de la espiritualidad evangélica sólo podría lograrse mediante una búsqueda interior de Dios y no por medio de la rígida perspectiva escolástica.

En 1337, tras una breve estancia en Roma, Petrarca se retiró en busca de paz y sosiego a la villa de Vaucluse, cercana a Aviñón, que sería para él durante el resto de su vida un lugar de retiro y meditación. Allí escribió su poema latino Africa (hacia 1338-1339) e inició su serie De viris illustribus (Sobre los varones ilustres), concebida entonces como una serie de loas sobre personajes de la historia romana. Su fama era ya tal por entonces que el 8 de abril de 1341 fue solemnemente coronado poeta en el Capitolio de Roma.

De regreso a Aviñón, Petrarca sufrió una profunda crisis espiritual que lo impulsó, sin renunciar a su admiración por los clásicos, a profundizar en la interpretación del cristianismo. Ejemplo de ello fueron los escritos de carácter introspectivo Secretum meum (1342-1343), compuesto por tres diálogos entre el autor y san Agustín, y De vita solitaria (1346). Durante estos años realizó numerosos viajes por Francia e Italia, encaminados sobre todo a la búsqueda de manuscritos latinos, de los que llegó a poseer la mayor biblioteca de Europa.
 
 En 1348 se produjo en Aviñón una epidemia de peste en la cual, según testimonio del poeta, murió su amada Laura. Este hecho impresionó profundamente a Petrarca, que en 1351 se retiró a Vaucluse y concibió una nueva estructura para el Canzoniere, que habría de dividirse en Rime in vita di Laura y Rima in morte di Laura. Pretendía así el autor reflejar su propia evolución espiritual, desde la inicial debilidad de las pasiones terrenales a la búsqueda de la plenitud en Dios -evolución reflejada en el transcurso de la obra por la progresiva espiritualización de la figura de Laura-. Pese a que el propio Petrarca consideró sus escritos italianos inferiores a los latinos, su fama descansa hoy fundamentalmente en las Rime. Por esta misma época comenzó a trabajar en su otro gran poema latino Trionfi, que muestra una mayor deuda a la tradición alegórica medieval y fue concebido como una vasta alegoría en seis cantos del progreso del alma hacia la unión con Dios.

En 1353 Petrarca abandonó Aviñón para instalarse en Milán, donde publicaría su primera edición de Rime. Sus nuevas concepciones espirituales lo llevaron a ampliar el proyecto inicial de De viris illustribus e incluir junto a los personajes romanos otros doce extraídos de la mitología y de la historia sagrada, a fin de realzar así la continuidad existente entre los ideales del Antiguo Testamento, el mundo grecorromano y el cristianismo.

La continua expansión de la peste obligó a Petrarca a huir en 1361 a Padua y un año después a Venecia, donde continuó trabajando en la revisión de sus principales escritos. En 1367 se estableció definitivamente en Padua, si bien pasó la mayor parte de su tiempo en la cercana villa de Arquà.

Poco después de finalizar el último canto de losriunfos, Triunfo de la muerte, Petrarca falleció en Arquà el 18 o 19 de julio de 1374.

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.