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TOMAS MORO

Hombre de atractiva personalidad, enorme cultura e inteligencia y notables dotes de administrador, diplomático y literato, Tomás Moro llevó su fidelidad a la confesión católica hasta el límite de entrar en conflicto irresoluble con el rey a quien servía, Enrique VIII de Inglaterra; condenado por ello, Moro no vaciló en enfrentar con serenidad la pena capital.

Tomás Moro (Thomas More en inglés) nació en Londres el 7 de febrero de 1477. Hijo de un abogado, siguió la misma profesión y adquirió además una amplia cultura humanística que le valió la admiración de Erasmo de Rotterdam. En 1504 contrajo matrimonio con Jane Colt. En 1511 Jane murió y, con su segunda mujer, Alice Middleton, formó un hogar donde el ambiente de estudio y religiosidad se combinó con un tratamiento equitativo para hijas e hijos.
Conocido por su talento como jurista, Moro entró al servicio del rey en 1518. Ello no le impidió escribir por entonces la History of King Richard III (1518; Historia del rey Ricardo III), considerada como la primera obra maestra de la literatura histórica inglesa. En 1516, sin embargo, había publicado su obra más ambiciosa, Utopía, donde proponía un estado de carácter comunista y lego, en el cual sólo la razón ejercería el poder. Entre los temas que se analizaban en ese libro figuraban la eutanasia, el divorcio, los derechos de las mujeres y la educación estatal.

  Al mismo tiempo que servía al rey, Moro emprendía campañas públicas en favor de la educación humanística y la libertad de cultos. Hacia 1520 era una figura pública de Londres, y la gente acudía a él con frecuencia en busca de desinteresado consejo. En 1521 fue nombrado vicetesorero del reino y hecho caballero, en premio a su habilidad en el desempeño de difíciles negociaciones diplomáticas. Como parlamentario destacó por su vigorosa defensa de la libertad de palabra. Esos debates parlamentarios le valieron títulos honoríficos de las universidades de Oxford y de Cambridge.

En 1527 estalló el conflicto que habría de costarle la vida. Enrique VIII estaba casado con Catalina de Aragón, que sólo le había dado una hija. Obsesionado con la idea de morir sin descendencia masculina, el rey quería volver a casarse con otra mujer, pero para ello debía romper con el divorcio un matrimonio religiosamente indisoluble. Moro no podía consentirlo. En octubre de 1529 fue nombrado canciller del reino, pero en 1532, cuando comprendió que se acercaba la crisis definitiva, renunció al cargo.

Moro se negó a asistir a la coronación de la nueva reina Ana Bolena, lo que, tratándose de una personalidad tan influyente, constituyó un agravio para el monarca. Moro fue acusado de corrupción y complicidad con una adivina. Juzgado y condenado a la decapitación, murió en Londres el 6 de julio de 1535. La Iglesia Católica lo canonizó en 1935. Su fama de humanista, pensador y utopista permaneció a lo largo de los siglos.

 

 

Juan Zamora Romo. Bibliotecólogo, Licenciado en Tecnologías de la Información.