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Expansión del Islam
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Expansión del Islam

En menos de cien años, los árabes conquistaron un inmenso imperio que se extendió por la costa sur del Mediterráneo, desde España al Asia Menor.

Una de las causas que los impulsaron a las guerras de conquista fue, sin duda,  la fuerza resultante de la unificación política realizada por Mahoma. Pero también influyó poderosamente en su expansión el ardor proselitista inculcado por las enseñanzas del profeta. Mahoma predicó la guerra santa a los infieles.

"Las fatigas de la guerra, dice el Corán, son más meritorias que el ayuno, las plegarias y las demás prácticas religiosas. Los bravos caídos en el campo de batalla son mirados en el paraíso como mártires."

Los árabes se lanzaron así a la lucha con todo el ardor belicoso de un pueblo joven y enérgico, para el cual la conquista del mundo era un anticipo de la conquista del paraíso. Así, de nuevo, como en la antigüedad, partió del desierto una avalancha de semitas deseosos de someter a los pueblos vecinos.

Las conquistas árabes. Los dos estados fronterizos de Arabia eran el Imperio bizantino y el reino de los persas. Ambos se encontraban debilitados por, sus luchas, en especial el Imperio bizantino, que en esa época (siglo VII) tema que resistir las invasiones de los pueblos eslavos que lo atacaban por sus fronteras balcánicas. Esta situación facilitó el triunfo de los árabes, que en pocos años (634-651) arrebataron a los bizantinos las ricas provincias de Siria y Egipto y anexaron el reino de Persia. El principal caudillo de los árabes en su lucha contra bizantinos y persas fue Ornar (635-644), el segundo de los califas elegidos después de Mahoma.

Después de Mahoma los árabes eligieron sucesivamente cuatro califas: Abu-Bekr (632-634), Ornar (634-644), Otman (644-655) y AlÍ (655-661), yerno del Profeta.

La capital de los primeros califas fue la ciudad de Medina. Pero, a partir del año 661, la familia de los Omeyas u Omniadas, que ocupó hereditariamente el califato durante casi un siglo (661-750), trasladó la capital a Damasco. Los Omeyas de Damasco continuaron la expansión conquistando el Turkestán y el este del Irán hasta las fronteras de la India. Pero fue hacia el Occidente donde los árabes hicieron enormes progresos. Sometieron primero todo el litoral bizantino de África y luego, en el año 711, dirigidos por Tarik, atravesaron el estrecho de Gibraltar  e iniciaron la conquista del reino visigodo de España.

La batalla de Guadalete (711), en que fue derrotado Rodrigo, rey de los visigodos, les aseguró el dominio de España, pues los cristianos se retiraron a la región montañosa de Asturias, en el noroeste de la península.

Dueños de España, los árabes cruzaron los Pirineos y se desparramaron porra Galia, avanzando hasta el Loire. El reino de los francos parecía próximo a caer en sus manos como el de los visigodos, pero el ejército franco, dirigido por Carlos Martel, detuvo a los invasores, venciéndolos en la batalla de Poitiers (732).

La batallo de Poitiers o de Tours. Un siglo justo después de la muerte del Profeta. La avalancha árabe fue rechazada en Poitiers. Allí, en pleno corazón de la Galia, se encontraron guerreros de las regiones más lejanas: árabes, persas, sirios, bereberes africanos por un lado, francos y germanos de distintas tribus que Carlos Martel había llamado en su auxilio

Por otro. Los francos tenían su principal fuerza en sus pesados batallones de infantería. Los árabes, en cambio, confiaban en su veloz caballería. La lucha duró varios días, al fin de los cuales la caballería árabe, que en vano intentó quebrar la rudeza de la defensa franca, tuvo que retirarse en desbandada hacia el sur. los, el jefe de los francos, que se distinguió particularmente por su valor y por la violencia de sus golpes, gano en esa batalla el sobrenombre de Martel (martillo) con el que históricamente se le conoce, pues dice una vieja crónica: "así como el martillo rompe el hierro, quebró el en la pelea a sus enemigos".

La victoria de Poitiers salvó a la cristiandad occidental del avance musulmán obligó a los árabes a retirarse a sus territorios ibéricos del sur de los Pirineos

Uno años antes de la batalla de Poitiers, el emperador bizantino León III había logrado también derrotar a los árabes y detenerlos en el Asia Menor (717).

La expansión de los árabes quedó, pues, paralizada a mediados del siglo VI!I . Pero en cien años de guerras triunfales habían extendido una nueva Religión por Asia, áfrica y Europa, y habían creado un imperio que comprenda

Desde Siria hasta el valle del Indo, y desde Armenia hasta los Pirineos.

 

 

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